Una buena taza de café
12, 10 de 2005-11-10 de 2005
En el bitácora de Cluje encuentro estos párrafos, parte del discurso enviado por Beno Eckmann al vigésimo aniversario del CRM de Cataluña.
Déjenme preguntar: ¿Cuáles son las herramientas principales de un matemático? ¿La biblioteca, el lápiz, el papel, el ordenador? Sí, por supuesto. Pero la mejor de la que disponemos no es ninguna de esas, sino el colega matemático, el contacto personal. Hoy tenemos e-mail, páginas web, acceso rápido a todos los departamentos del mundo, prepublicaciones en internet, chats... sin embargo, nada de esto puede reemplazar el hecho de hablar en la pizarra, o sentados tranquilamente alrededor de una taza de café, el percibir la reacción del otro ante la sugerencia sorprendente, la idea súbita, la duda en su voz.Ya lo decía ¿Erdös?: un matemático es una máquina que transforma café en teoremas.
Esto era exactamente así hace cuarenta años, cuando la tecnología moderna aún no existía. Las Matemáticas, tanto las clásicas como las modernas o las posmodernas, constituyen para mí una empresa conjunta de toda la comunidad de matemáticos. No necesitamos que la llamen la Reina de las Ciencias; otros campos pueden ser igual de importantes, incluso más. Pero lo que sí sabemos es que las Matemáticas son una manera universal de entenderse a través de la construccion teórica, y que esto es la base de la tecnología moderna. Además, es parte de nuestra cultura, nuestra herencia cultural, transmitida de generación en generación, que establece poderosísimos lazos de unión entre gente de todo el mundo [...] En nuestro esfuerzo común, desarrollado siempre en una atmósfera de libertad intelectual e intercambio respetuoso, contribuimos no sólo al futuro de los matemáticos sino al futuro de la Humanidad.